Antes que atiendan sus ovejas, primero tenemos que atendernos a nosotros mismos

Hace un par de semanas, nuestra oficina arquidiocesana ofreció una reflexión Cuaresmal para los líderes parroquiales de la catequesis (PCLs). Durante el almuerzo me senté al lado de uno de los participantes, y me di cuenta de su pulsera. Ella me dijo que era el tipo de pulsera que sigue sus pasos, calorías, distancia, y más. También mencionó que su hija le dio esta pulsera como regalo  Navideño. Su familia estaba un poco preocupados por su salud y quería que fuera más activa y saludable para que pudiera estar cerca de sus futuros nietos. A medida que nuestra conversación continuó, más personas en la mesa comenzaron a unirse a nosotros. Pasamos de hablar de la pulsera para hablar de nuestra salud en general como ministros laicos.

Mi familia y amigos saben que soy muy atenta a mi salud; personalmente tengo una dieta alimenticia basada en plantas y legumbres, acompañada de un plan de ejercicios que incluye senderismo, yoga y largos paseos con mi perro. Por lo tanto esta discusión particular que estaba teniendo con estas PCLs era muy querido y cercano a mi corazón. Mientras escuchaba con atención y sin juzgar—oí hablar de su falta de incorporar el ejercicio en sus rutinas diarias, su dependencia de la comida rápida, y muchos malos hábitos de salud. Muchos de estos ministros laicos son madres/padres o abuelas(os) que están profundamente involucrados en la vida parroquial y en las vidas de sus familias. La falta de poder balancear el tiempo fue el problema de todos ellos.

¿Cómo vamos a atender a las ovejas del Señor si antes no nos atendemos a nosotros mismos? En mi papel como coordinadora arquidiocesana, veo muchas áreas que necesitan mejorarse. Por ejemplo, la comida. Muchas de nuestras reuniones son llenas de comiditas “especiales”, incluyendo rosquillas y pasteles para esas reuniones de la mañana o pizza, burritos, y gaseosas para las reuniones de la tarde ¿Qué mensaje nos estamos dando a nosotros mismos y aquellos con quien nos reunimos? ¿Qué tal si sustituimos los alimentos con opciones más saludables? Frutas, verduras, envolturas, ensaladas, sopas, panes, batidos, etc. ¿Qué pasa con el ejercicio? Muchos ministros se encuentran trabajando delante de una computadora todo el día o ir de reunión a conferencia, y así sucesivamente. Aquella PCL con la pulsera nos informó que los pasos que tenemos que ejercitar diariamente son 10.000—equivalente a 8 kilómetros. ¡Caramba! Eso puede parecer extremo e imposible para muchos de nosotros, pero ¿qué tal si lo intentamos? La actividad física, de cualquier tipo, incorporada a nuestra vida diaria, beneficiara nuestro propio bien. No hay duda de que algo como ejercer más pasos diariamente mejoraría nuestra salud en general y a largo plazo. Para mí es muy agradable hacer una caminata al aire libre, es mi actividad favorita. Una oportunidad para orar y estar en la presencia de la naturaleza. A menudo, Jesús solía orar en las montañas.[1]

Les invito hacer cambios para el futuro. Tenga en cuenta dos factores importantes a la hora de elegir los alimentos: (1) la agricultura animal es la principal causa de la deforestación y la contaminación del aire y del agua—contribuyendo al cambio climático[1], y (2) en octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (WHO) declaró que hay una conexión entre la carne procesada y el cáncer[2]. No hay necesidad de mencionar los hechos sobre los beneficios del ejercicio, así que aquí les voy a dar algunas ideas para usar: (1) mantenga en su oficina un par de zapatillas cómodas, buenas para caminar, y use parte de la hora de su almuerzo para dar una vuelta, (2) estacione su carro más retirado a donde vaya para caminar un poco más, (3) invierta en una pulsera que lo motive a ejercitarse. Anímese con todo lo que hace, y anímese cada día. Que su familia y su ministerio sean su motivación. Juntos caminaremos en esta jornada de la fe, un paso a la vez.

2016 © Miriam Hidalgo.  Todos Derechos Reservados.


[1] Mateo 14, 23. ESV.

[2] Andersen, Kip, and Keegan Kuhn. Cowspiracy: The Sustainability Secret. 2014.

[3] World Health Organization (WHO), 26 Oct. 2015. http://www.who.int/

Share!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
mm

About Miriam Hidalgo

Miriam Hidalgo is the Coordinator of Catechesis for Hispanics in the Archdiocese of Hartford, Connecticut. She was born in Providence, Rhode Island; her family is from Guatemala. Miriam has a BA in Youth Ministry from Providence College and an MEd in Religious Education from Boston College. She has served at both the parish and diocesan level in religious education and youth ministry/pastoral juvenil.

Deja un comentario